En un yacimiento de la Edad de Hierro, fueron hallados una serie de enterramientos de animales híbridos, creados deliberadamente para dar forma a seres de la mitología celta.
Entre muchos otros, fueron descubiertos: una vaca a la que cortaron sus patas para reemplazarlas con las de un caballo; un cráneo, también de vaca, cuya mandíbula inferior fue sustituida por la de un equino; una oveja con dos cabezas, contando la suya propia y la de un toro, que fue colocada en la parte trasera; y un caballo con un cuerno de vaca injertado en la frente.


Este tipo de enterramientos rituales, profusos en el sitio arqueológico, revelaron indicios acerca de cómo habrían operado los sistemas de creencias durante la Edad de Hierro en Europa Occidental. Se estima que este tipo de sacrificios fueron realizados hacia finales del siglo I a. C., antes de que el asentamiento fuese definitivamente abandonado.
Los investigadores creen que este poblado pudo estar formado por unas 200 casas, y habría florecido cultural y económicamente entre el año 100 y el 10 a.C., cuando fueron labrados metales como el hierro, el plomo o el cobre. Mientras tanto, los enterramientos híbridos demuestran que los antiguos bretones tuvieron un sistema de creencias bastante similar al de los antiguos griegos.
 


Fuente: Daily Mail
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