Los edulcorantes causan obesidad, depresión y daños cerebrales

Está demostrado que el azúcar «mejora» el estado de ánimo durante periodos relativamente breves. Con ayuda de la insulina, el azúcar incrementa la secreción de serotonina en el cerebro, es decir, del transmisor del bienestar. Si el páncreas deja de secretar insulina, el bienestar disminuye. La única manera de resolver este dilema,al parecer, consiste en comer azúcar para que el cuerpo vuelva a liberar insulina.



Uno puede pensar que cuantas menos calorías ingiera, tanto más peso perderá, pero los fabricantes saben que cuantos más alimentos y bebidas endulzadas artificialmente se consumen, tanto más aumentará el deseo de ingerir también sus productos que contienen azúcar normal. Los productos light o dietéticos no sólo han contribuido a un incremento masivo del consumo de azúcar y de la obesidad, sino que también han originado una epidemia de depresión. A lo largo de los años he visto a numerosas personas deprimidas que en gran parte solían consumir regularmente edulcorantes artificiales. Si simplemente se deja de tomar productosdietéticos y light, se recupera el estado de ánimo normal y también se pierde el exceso de peso.

Además de causar obesidad y depresión, los edulcorantes se asocian a fenómenos de insomnio, jaquecas, mareos, pérdida de memoria, náuseas, síndrome premenstrual, ataques de pánico, crisis epilépticas e incluso el estímulo excesivo de las glándulas mamarias con resultado de cáncer de mama.
El aspartamo, en particular,puede ocasionar daños importantes en el sistema nervioso central. Una vez ha entrado en el tracto intestinal, el aspartamo se descompone en dos aminoácidos neurotransmisores de alto poder de excitación, el ácido aspártico y la fenilanilina, así como en alcohol metílico (metanol) y formaldehído (formol).

El metanol es una de las sustancias más peligrosas derivadas del consumo de edulcorantes artificiales.
Puede entrar directamente en el torrente sanguíneo y atravesar la barrera hematoencefálica, penetrando en el sistema nervioso central, donde puede afectar a los neurotransmisores, alterar el funcionamiento del cerebro y causar lesiones cerebrales. El metanol puede provocar ceguera y el formaldehído, cáncer. En algunos casos, el aspartamo puede suprimir el apetito y «matar » el Agni, el fuego digestivo. Ambos fenómenos pueden causar rápidamente un aumento excesivo de peso. Según la revista Consumer Reports, el aspartamo debe consumirse a más tardar dos o tres meses después de la fecha de fabricación.

Transcurrido este plazo, se descompone y encierra un peligro creciente para el consumidor. Lo mismo ocurre cuando el aspartamo o cualquier producto que lo contiene se calienta.

El aspartamo es responsable de más del 75 % de las reacciones adversas a los alimentos notificados a la FDA de Estados Unidos. Centenares de pilotos de líneas aéreas han descrito síntomas de pérdida de memoria y confusión, dolores de cabeza, mareos, trastornos de la visión y reacciones astrointestinales a raíz del consumo de edulcorantes. Si las mujeres embarazadas toman grandes cantidades de gaseosa light para evitar el aumento de peso, pueden acumular alcohol metílico en la placenta, lo que provoca retraso mental en el feto. También corren el riesgo de sufrir desnutrición materna a causa de los problemas gastrointestinales y diarreas asociados a los edulcorantes.

Hay otras sustancias sintéticas para endulzar, además del aspartamo, que tienen efectos similares. Ingeridos con los refrescos, actualmente se relacionan incluso con daños en los testículos y otras partes importantes del organismo. Al estimular el cerebro del niño con estas sustancias químicas «placenteras» contenidas en las bebidas, en algunos casos su cerebro quedará programado para buscar y consumir en la vida adulta otras sustancias adictivas más potentes, como drogas duras o grandes cantidades de alcohol. El edulcorante más reciente, el acesulfamo K, también puede ser carcinógeno, es decir, provocar cáncer, según un informe publicado por el British Medical Journal en 1996. Para evitar graves problemas de salud, lo mejor es tomar alimentos y bebidas de origen puramente natural.

Un azúcar llamado tagatosa es uno de los nuevos edulcorantes que aparecerán en productos calificados con apelativos supuestamente saludables como «light», «bajo en calorías», «sin azúcar», «bajo en grasa», «bajo en sal», etc. La hiperuricemia es una secuela nociva e inaceptable de la ingesta de tagatosa, y algunos investigadores creen que es un factor de riesgo para padecer cardiopatia isquémica, y la asocian a anomalías lipídicas. hipertensión, apoplejía y preeclampsia. Se trata de un efecto especialmente peligroso en relación con la diabetes, ya que la hiperuricemia daña el páncreas y puede afectar gravemente a otros órganos y sistemas del cuerpo. El exceso de ácido úrico en la sangre predispone a sufrir gota, una dolorosa afección de las articulaciones. Si uno desea protegerse a sí mismo y a su familia de las nefastas consecuencias del engaño universal y beneficiarse realmente de los alimentos que toma, debe comer fruta, verduras, cereales, frutos secos, semillas y legumbres. Y preparar él mismo lo que come.


fuente :quita el velo
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