En los últimos meses no hemos parado de hablar del aumento constante de temperaturas, de la gran cantidad de gases invernadero que se está acumulando en la atmósfera y, sobre todo, de las consecuencias sociales y económicas de todo esto.


Llevamos años hablando del cambio climático y no hacemos sino darnos de bruces con una realidad: es muy difícil notarlo. Sí, a veces hay diciembres calurosos y otras, agostos fríos. Pero, ¿Cómo podemos estar seguros de que no son fluctuaciones corrientes y molientes? Eso se preguntó Ed Hawkins, profesor de la Universidad de Reading, y gracias a su respuesta podemos ver claramente que la Tierra se está calentando. Y mucho.

Un gráfico para unirlos a todos (los datos climáticos)

Ed Hawkins lleva muchos años dedicado a explorar nuevas formas de llevar a la sociedad todo lo que sabemos del cambio climático. Todo un reto, porque no es sencillo hacer intuitivas este tipo de tendencias a largo plazo. La idea es que "el ritmo del cambio se hiciera evidente inmediatamente, sobre todo en las últimas décadas", comentaba Hawkins para Grist. Y ha acertado de pleno.









El gráfico presenta la temperatura global registrada mes a mes desde 1850. Como podemos ver, al principio, los años oscilan hacia adentro y hacia afuera pero manteniéndose alrededor de la media de temperaturas de los últimos 50 años del siglo XIX. Sin embargo, las tendencias de calentamiento se hacen cristalinas en las últimas décadas del siglo XX y las primeras del siguiente.
No es raro: hasta el momento, cada mes de 2016 ha sido el más caluroso desde que tenemos registros y, como se puede apreciar en el gráfico, los últimos 11 meses constituyen la racha más larga de meses calurosos que recordamos. Por eso, en los últimos años vemos como las temperaturas se acercan peligrosamente al límite de 2ºC (por encima de la media) que se ha fijado la comunidad internacional. El mundo se está poniendo al rojo vivo.

Fuente:Xataka
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