¿Sobrevivirá la humanidad a la muerte del Sol?


Dentro de 5.000 millones de años, el Sol habrá consumido todo el combustible de su núcleo, el hidrógeno. Entonces, comenzará a fusionar helio. Se hará cada vez más grande y se volverá rojo. Su tamaño será diez veces el que tiene hoy, y ocupará todo el cielo… y más. Se tragará a todos los planetas del Sistema Solar interior: Mercurio, Venus, la Tierra y tal vez Marte. El resto de planetas se achicharrarán por el calor y la intensa radiación. La fase de gigante roja durará millones de años. La pregunta es, ¿existirá una humanidad que pueda presenciarlo?


Las predicciones parecen oscuras, pero los astrofísicos Michael Hahn y Daniel Wolf, de la Universidad de Columbia, creen saber la forma en que potencialmente se puede evitar —al menos por unos cuantos millones de años más— el inevitable destino de nuestro planeta.

En un ensayo intitulado «Cómo sobrevivir al Juicio Final» y publicado en Nautilus, Hahn y Wolf se explayan con algunas ideas. Una de ellas sería mover físicamente a la Tierra de su órbita actual. «Si logramos ubicar un asteroide de 100 km en una órbita elíptica que pase cerca de la Tierra cada 5.000 años, podríamos —siempre y cuando el asteroide no nos golpee accidentalmente— empujar lentamente la órbita del planeta más lejos del Sol», escriben.

Como otra alternativa, los autores proponen la construcción de un vela solar gigante, de al menos 20 veces el diámetro de la Tierra. En teoría, la vela «enganchada» a la Tierra por medio de la gravedad, trabajaría arrastrando al planeta lejos del Sol al interactuar con los fotones emitidos por este, tal como un barrilete impulsado por el viento. «Estrategias como estas podrían, en principio, mantener a la Tierra en la zona habitable hasta que el Sol termine de expandirse y se convierta en una gigante roja», explican Hahn y Wolf.


La muerte de un sistema solar depende del tamaño de su estrella. El Sol es una estrella mediana, clasificada como enana amarilla de tipo G, muy frecuentes en nuestra galaxia. Es demasiado pequeña para convertirse en una gran supernova y estallar. En vez de eso, se desgastará poco a poco. Primero se convertirá en una gigante roja y finalmente se agotará como una débil enana blanca.

Por último, los investigadores consideran subir las mentes humanas a máquinas. «Este método está actualmente fuera de nuestro alcance, requeriría recursos computacionales más avanzados y un mayor entendimiento de la neurociencia. Sin embargo, la idea no es imposible en el futuro lejano.

Probablemente se hallará la forma de hacerla realidad dentro de los siglos venideros» En el inevitable apocalipsis del Sistema Solar, nuestra estrella crecerá un 10 por ciento cada mil millones de años. La Tierra responderá reduciendo su «frazada» de díoxido de carbono. Con menos cantidad de este gas, las plantas eventualmente morirán y el oxígeno no será repuesto. A medida que pase el tiempo, la temperatura global se elevará de manera dramática.

Los animales más grandes serán los primeros en extinguirse. «Luego de los primeros 1.500 millones de años, incluso los polos serán demasiados calientes como para sustentar vida microbiana», destacan los astrofísicos.

Visto el agorero escenario, si la humanidad evita destruirse a sí misma en un apocalipsis nuclear o tiene la suerte de no ser borrada de la faz de la Tierra por un asteroide o cometa con ansias asesinas, la única alternativa es, como diría el célebre Stephen Hawking, que la humanidad halle un hogar en otra parte del universo, tarea para la cual tiene poco más de 5.000 millones de años.

fte mysteryplanet.


top