Hay aspectos tan mínimos en lo que usamos a diario que a menudo no reparamos en ellos hasta que, de repente, nos los cambian. Un ejemplo es esto que comentaremos ahora: ¿suenan igual todos los tonos de espera tras el marcado? Si sólo llamáis a contactos de vuestro país no habréis notado la diferencia, pero la cosa cambia para las llamadas internacionales.




Europa Norteamérica
Reino Unido/Irlanda Japón


Estos tonos de espera no suenan igual en Europa, Japón o en Norteamérica ni tampoco dentro de los propios países: cada vez que llamemos a uno diferente del nuestro apreciaremos timbres y pitidos diferentes. Todos poseen la misma función, indicar que al otro lado de la línea está sonando el teléfono, pero cada uno se rige bajo una norma distinta.

La historia de los tonos de espera: de Graham Bell a la actualidad

Tonos de espera en las llamadas, ¿cuántos tipos de "beep" hay?
Alexander Graham Bell, quien patentó del teléfono (el inventor fue Antonio Meucci), realizó una primera llamada el 10 de marzo de 1876 a su ayudante Thomas Watson diciéndole la famosa frase “Come here” (venga aquí). Thomas patentaría dos años más tarde el “ringer”, un dispositivo que sonaría avisando al dueño del teléfono de que alguien quería contactar con él.
El teléfono es uno de los inventos más populares y disputados de la historia
El funcionamiento del “ringer” o llamador era muy ingenioso. Mediante una manivela integrada en el aparato, el autor de la llamada la accionaba creando una corriente alterna que viajaba a través del cable telefónico activando un mecanismo en el otro lado muy similar al de los clásicos despertadores de cuerda (los que tienen dos pequeñas campanas con un martillo percutor en el medio).
Historia de los tonos de espera: desde Graham Bell a los Yavoy


En un principio había que lidiar con los operadores (primero chicos adolescentes y luego mujeres). Quien llamaba alzaba el auricular, accionaba la dinamo, recibía respuesta de la operadora al otro lado de la línea y debía decirle a quién llamaba; acción a que llevaba a cabo insertando la correspondiente clavija en la centralita cerrando con ello el circuito. Y nos quejamos ahora de privacidad.
Los tonos de espera adquirirían protagonismo con la progresiva desaparición de las operadoras y sus centralitas, apareciendo las primeras semi automáticas en 1914 (Newark) y las centralitas automáticas en 1921 (Omaha), Estados Unidos. En este país no desaparecieron las operadoras hasta la década de 1970. En Experiensense podéis saber más sobre las operadoras y sus centralitas.


Historia de los tonos de espera: desde Graham Bell a los Yavoy

A continuación tenéis el sonido de los tonos de espera en una centralita automática de 1926. Podéis escuchar más sonidos de ella en la página Telephone Tribute.

Los tonos de espera se componen de señales auditivas con determinada frecuencia y duración que se espacian por un tiempo concreto. Cada país (o continente) posee su propia señal de llamada, en este enlace accederéis a la lista de ellas disponible. Por ejemplo, en España el “beep” es de 425 Hz de frecuencia con 1,5 segundos de reproducción y 3 segundos entre pitido y pitido.
Estos tonos de espera, englobados dentro del estándar de tonos de servicio, se normalizan bajo los estándares de la UIT (Unión Telegráfica Internacional, ITU para sus siglas en inglés), un organismo especializado de las Naciones Unidas fundado en Francia en 1865. Actualmente, está vigente la recomendación E.180/Q.35 aprobada en 1998. Podéis encontrar más información aquí. Y aquí si estáis interesados en la interfaz española aprobada por Telefónica.

Tonos de espera personalizados, llegó el negocio

Tonos de espera en las llamadas, ¿cuántos tipos de "beep" hay?
Muchos recordaréis cuando, al menos en España, Movistar comenzó a vender los míticos Yavoy, esas canciones o mensajes graciosos que suenan cuando llamas a alguien que lo tiene instalado. O lo que es lo mismo: se cambian los tonos de espera por una locución acorde con los gustos del usuario (sin que dejen de sonar los tonos, que seguirían indicando el estado de la llamada).
Las operadoras y empresas relacionadas no tardaron en ver el filón en este nuevo medio de personalización: empezaron cobrando el cambio unitario para ofrecer actualmente planes de suscripción (Vodafone España cobra 90 céntimos de euro a la semana, por ejemplo; Movistar 1,49 a la semana por Yavoy Premium). En todas funciona de idéntica manera: se selecciona una canción o mensaje concretos (generalmente por SMS) y quien nos llame escuchará la elección hasta que descolguemos o salgamos como ocupados.
Actualmente se puede personalizar el tono de espera adaptándolo a nuestros gustos
Además de los tonos personalizados, también existen los tonos patrocinados o con anuncios. Quienes hayan llamado a un usuario de Tuenti Móvil sabrán a qué nos referimos: durante los tonos, la operadora ofrecía anuncios como si se tratase de un tono personalizado.

La telefonía evoluciona manteniendo las raíces

La telefonía evoluciona manteniendo las raíces

Pudiera parecer que la telefonía actual no tiene nada que ver con aquella que se patentó a finales del siglo XIX, pero lo cierto es que seguimos manteniendo las bases que sentó esa manera de comunicarnos. De hecho, cambiaron tan poco estas bases que podríamos enchufar un teléfono de principios del siglo XX a la línea actual y seguiría funcionando: aún utilizamos el par de cobre inventado por Bell en 1881 y los números aún se conectan entre sí gracias a las interrupciones en la corriente eléctrica provocadas por al ya antediluviano dial de marcado, inventado en 1896. Casi nada.
Cuántas emociones sentidas durante los “beeps” previos a que esa persona especial descolgase el teléfono; el sufrimiento de contar los tonos para colgar antes de que saltase el contestador; o la sorpresa de aquellos que descuelgan nada más suena el primer pitido, podemos saber tanto de ese espacio de tiempo… Y, por más que pase el tiempo, los tonos de espera seguirán ahí, llamemos desde donde llamamos. Imperturbables.


Fuente: ElAndroideLibre
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