Durante 25 años, el reverendo de la Iglesia bautista Clarence Larkin estudió el Apocalipsis o Libro de la Revelación y se dedicó a realizar una suerte de traducción visual de cada verso. Las imágenes y descripciones de las profecías del profeta Juan cobran un volumen cartográfico, ilustrativo del flujo de las ideas y dinámicas alegóricas presentes en el texto, representadas mediante una forma figurativa.


The Book of Revelation; a study of the last prophetic book of Holy Scripture fue publicado en 1919 a la vez que una serie de libros que fueron muy importantes en la historia del protestantismo, y más allá de nuestras creencias religiosas, realmente son imágenes dignas de observarse: los jinetes, el dragón, el Anticristo, la virgen, el pozo sin fondo y otros íconos de la revelación de los últimos días se manifiestan visualmente gracias a la claridad de la lectura de Larkin, que seguramente en su momento también tuvo un valor didáctico.

















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