La tecnología ha hecho que nos acomodemos. Que demos muchas cosas por sentadas. Entre otras está la tecnología GPS, que entre los usuarios finales puede no tener tanta relevancia -sí, viene bien para usar el móvil o el navegador en el coche y no perderse- pero que es un sistema crítico para diversas áreas de la industria.
En esta era en la que ningún sistema parece estar a salvo,
uno se pregunta precisamente eso. ¿Qué pasaría si el sistema GPS fallase? El
Gobierno de los Estados Unidos, propietario y gestor del sistema, lleva tiempo
trabajando para evitar ese potencial desastre, pero lo cierto es que cada vez
es más evidente que los denominados GPS spoofers podrían causar problemas muy
graves si los "chicos malos" los pudiesen aprovechar.
La amenaza existe
Lo cuentan en un fantástico artículo en New Yorker en el que
se nos explica cómo el sistema de 24 satélites que orbitan alrededor de nuestro
planeta es vital para el funcionamiento de industrias como la agrícola, la
financiera o, desde luego, la militar.
Si el sistema GPS sufriese una caída de 30 segundos, el
margen de error de los receptores se ampliaría a un área del tamaño de
Washington D.C. Tras una hora, el tamaño del error sería del estado de Montana.
Los conductores no tomarían la salida correcta, pero los aviones tendrían que
quedarse en tierra, los barcos navegarían fuera de rumbo, los sistemas de
conmutación de vías férreas se liarían y millones de trenes de mercancías con
balizas GPS desaparecerían del mapa. Aquella escena de 'La Jungla de Cristal 2'
no sería ya ficción:
Si el sistema GPS sufriese una caída de 30 segundos, el
margen de error de los receptores se ampliaría a un área del tamaño de
Washington D.C. Tras una hora, el tamaño del error sería del estado de Montana.
Los conductores no tomarían la salida correcta, pero los aviones tendrían que
quedarse en tierra, los barcos navegarían fuera de rumbo, los sistemas de
conmutación de vías férreas se liarían y millones de trenes de mercancías con
balizas GPS desaparecerían del mapa. Aquella escena de 'La Jungla de Cristal 2'
no sería ya ficción:
Eso no ha pasado nunca, desde luego. Para eso están los
ingenieros de la llamada Master Control Station (MCS), que se encarga de que el
sistema GPS esté protegido de posibles fallos y, desde luego, ataques. El más
potente de todos ellos, de hecho, fue diseñado en la propia MCS. Se trata de un
GPS spoofer, un dispositivo que simula el comportamiento de un emisor GPS que
los receptores toman como real.
Hasta el momento el código software -porque no es más que
eso- de este GPS spoofer estaba controlado por sus creadores, pero el interés
por este tipo de herramientas no se ha quedado ahí. Hace poco un investigador
japonés desarrolló su propio GPS spoofer, pero lo hizo sin entender el ámbito
de un logro que de hecho compartió en GitHub.
Probablemente lo hizo con buenas intenciones, aseguran en el
MCS, pero lo cierto es que eso ha provocado una primera y temible consecuencia:
en la pasada DEFCON que se celebró en Las Vegas un grupo de investigadores de
seguridad de Beijing mostraron un GPS spoofer precisamente basado en código que
se había liberado de forma pública. Y como dicen en el artículo original,
¿cuánto tiempo pasará hasta que algún cibercriminal aproveche estas
herramientas para sus propósitos?